Papel Protagónico

Hay veces en la vida en que nos podemos sentir tan víctimas, tan «pobrecitos».

Les cuento que ya no tenemos por qué seguir siendo victimas, es tiempo de dejar de ser esos protagonistas que para ser felices la tienen que sufrir, típico de las telenovelas o cuentos de princesas.

Yo digo: NO MÁS.

Acabo de tener hace poco una lección de vida tan grande. Fue una lección de fuerza, de entereza, valentía, lucha, coraje. Cuánto agradezco estás lecciones.

Aprendí que debo dar gracias a Dios por lo que se tiene, sea poco o mucho, aprendí sobre el desapego, sobre el amor.

Yo fui una de esas protagonistas de novelas, de las sufridas…y les repito que ¡NO MÁS!.

Hoy pienso que alcanzar la felicidad no tiene nada que ver con ser víctima de todas las situaciones, ni tener que sufrirlas todas. Ser protagonista se debe tratar sobre afrontar lo que venga, con valentía, y sobretodo con AMOR.

Hoy doy gracias a Dios por hacer parte de mi vida a esos Ángeles que te dan lecciones y te ayudan a ver las cosas de una manera diferente.

Oración:

Dios, te doy gracias por cada paso que doy a tu lado, porque cada situación junto a ti me ayuda a crecer, te pido bendigas a todos esos angelitos de luz que pones en mi camino, te pido los llenes de amor y fortaleza. 

Amén.

Con cariño, para ti 🙂

Namasté

 

 

Calma

Confieso que soy súper sensible. Quisiera que cada momento, cada situación y acción fueran perfectos, en tranquilidad.

Yo soy tranquila, entonces cuando las cosas no salen o no son lo que espero, me puedo salir de mi centro, dejar que me afecte y perder la calma. Me pasa, mucho.

De a poco he ido aprendiendo que la perfección que busco no está en lo que pasa, ni en las acciones de los demás, no es algo externo. La solución a esto es fácil. La calma que busco, la perfección que necesito está en mí. Y no se trata de andar arreglada ni maquillada ni de tener 2 o 3 kilos de más o de menos.

Es algo interno, es mi interior, mi calma. Saber mantenerme en mi centro, allí está la perfección, en mi propia tranquilidad. Esto se trata de amor propio, oración, meditación y muuucho mucho entendimiento, paciencia y más calma 🙂

Pero no es fácil, y es que lo perfecto no puede ser fácil.

Hoy mismo, perdí la calma. Y la recuperé, me centré en el ahora, me hice un cafecito, me consentí…”yo estoy bien, gracias Señor”, luego me di el tiempo de tener una grata conversación con gente de mi trabajo, me reí, me distraje.

Listo, sonrío de nuevo.

Tú también puedes, busca dentro de ti, LA CALMA, todos la tenemos. Creo que no se trata de que nunca nos vayamos a afectar, igual va a pasar, somos humanos, somos reales, la cuestión es saber salir de eso, saber que no es nuestra realidad, saber que perder el control no es nuestra verdad.

Entonces, amate, quiérete, cuídate, mímate, mira dentro de ti, no mereces perder el control, o al menos no mereces mantenerte más de un ratito en eso, puedes salir.

Oración:

Dios, te agradezco por hacerme real, y porque mediante mis sentimientos de intranquilidad puedo recordad que la paz reside dentro de mí, porque me has hecho a tu imagen y semejanza, Soy Amor.

Amén.

 

Se les quiere…Namasté.

Familia

Hoy quiero escribir a la Familia. A veces se puede creer que la distancia o el tiempo nos van a alejar de nuestros seres queridos, pero cuando se quiere de verdad, no hay kilómetros ni relojes que nos separen, al reencuentro el amor sigue intacto, y a la nueva despedida, duele igual cada vez.

Hay personas que saben que así funciona y por eso no les duele, saben que sus queridos están, no importa donde, siempre están…yo admiro a esos fuertes.

Una psicóloga me dijo una vez, “a los papás no se les extraña, se les ama” (mi querida HC). Esto porque mi papá se había ido a trabajar a otro país, y cuánto me dolía, no era primera vez. Poco a poco fui entendiendo que debía amarlo en vez de extrañarlo tanto…y aunque lo entendía, cuando lo volvía a ver y me volvía a despedir, dolía igual. Nada que hacer, yo soy llorona 😦 . Ahora, por suerte para mí, lo tengo cerquita todos los días y me encanta tomar un cafecito con él en las mañanas.

Cuando estamos unidos por sangre y por amor real, ese amor que se da al crecer junto a personas que se aman, que se conocen, se disfrutan, se pelean, y se siguen queriendo, ese amor incondicional que no tiene nada que ver con llevarse bien o mal, con tener roces y diferencias o ser los mejores amigos, cuando existe ese amor, siempre se estará, no importa dónde, seguiremos unidos.

Por otro lado, también está esa familia que se escoge, esos que llamamos “amigos”, que no llevan nuestra sangre, pero que eso los hace súper especiales porque son tu familia por elección, por compartir momentos, secretos, risas, llantos…

Yo de esos he tenido muchos (muchos), aunque la vida se comporta como un filtro, y con su cotidianidad ha hecho que sean cada vez menos, y a los que quedan la misma vida los ha puesto a kilómetros de distancia, e incluso con cielo y nubes de por medio…yo los siento cerquita, y los llevo en mi corazón, sé que están, y saben que estoy.

Hoy quiero darle gracias a Dios por mi familia, la de sangre y la de elección. Son maravillosos, son míos. ♥

Namasté